November 28th, 2006
Porque pasa el tiempo…
y hay cosas que nunca cambian.
Algo tendrían que ver tapitas, Barricadas, y desinformaciones, entre otros… Sábado noche, unos pocos nos dispusimos a disfrutar de Barzin y Octoberman en el Matadero. Lo confieso: disfruté como una enana.
Mención especial a OCTOBERMAN por su sencillez, su increible voz y su acogedor directo.
Algo parecido (en lo que a escasez de público se refiere) sucedió la semana pasada en el concierto JAZZ FUSION: un piano, dos intérpretes del actual panorama francés, improvisaciones, jazz y Debussy.
Lo que queda de noviembre en términos musicales (de momento!):
- Sábado 25: The Green Olive
- Domingo 26: Cuarteto Cedrón
- Jueves 30: Babasónicos
¿Alguien da más?

No me gusta el frío, que me lloren los ojos, notar las orejas heladas, y no sentir los dedos de las manos. No me gustan los días grises, las noches que empiezan a media tarde (qué incongruencia), ni salir de casa por la mañana antes de que lo haya hecho el sol. Si no conociera tan bien mi árbol genealógico juraría que corre por mis venas sangre tropical.
Aun así, más me vale tomar las fechas que vienen con un poco de optimismo, porque aunque parezca mentira, aquí a la amante del sol, los calores intempestivos y los calippos de limalimón también le gustan las bufandas, la mantita en el sofá, las castañas asadas y los abrigos hasta los pies.
El otro día andaba yo por la calle debidamente abrigada, en plena ventolera a lo capital del cierzo, sintiendo el fresquito en la cara, tan agradable, y me puse a pensar en que el gris no es un color tan feo, y que pese a la llegada del frío los días no están resultando tan mal. Será que, como dice la canción, sopla el viento a favor.
Después de tantos días (por no decir semanas, o meses…) leyendo aquello de ¿Dónde está el árbol?, pasar por delante y no leerlo resulta casi desconcertante.
Entre los siglos IX y XII algunos samurais en Japón adoptaron el Bushido (literalmente el camino del guerrero) como su particular forma ética, algo así como los caballeros medievales en Europa.
El Bushido estaba influenciado por el Zen y el Confucionismo: toma del budismo la relación con el peligro y la muerte. El samurai no teme a la muerte ya que cree que tras la muerte se reencarnará y volverá a vivir otra vida en la tierra. La meditación Zen, una escuela del Budismo, enseña cómo conocerse a sí mismo y no limitarse. El samurai utiliza esto como herramienta para deshacerse del miedo, la inseguiridad y los errores.
Del sintoísmo adopta los conceptos de lealtad y patrotiosmo, la veneración a los ancestros, a la familia imperial y a la propia Tierra.
Del confucionismo acoge sus creencias en las relaciones con el mundo humano, su entorno y su familia, y a la importancia a las cinco relaciones morales maestro-siervo, padre-hijo, marido-esposa, hermano mayor-hermano menor, y amigo-amigo.
El Bushido lo rigen estos 7 códigos:
“1. GI. Honradez y Justicia
Sé honrado en tus tratos con todo el mundo. Cree en la Justicia, pero no en la que emana de los demás, sino en la tuya propia.
Para un auténtico samurai no existen las tonalidades de gris en lo que se refiere a honradez y justicia.
Sólo existe lo correcto y lo incorrecto.
2. YU. Valor Heroico
Un samurai debe tener valor heroico. Es absolutamente arriesgado. Es peligroso. Es vivir la vida de forma plena, completa, maravillosa. El coraje heroico no es ciego. Es inteligente y fuerte.
Reemplaza el miedo por el respeto y la precaución.
3. JIN. Compasión
Mediante el entrenamiento intenso el samurai se convierte en rápido y fuerte. No es como el restos de los hombres. Desarrolla un poder que debe ser usado en bien de todos.
Tiene compasión. Ayuda a sus compañeros en cualquier oportunidad. Si la oportunidad no surge, se sale de su camino para encontrarla.
4. REI. Cortesía
Los samurais no tienen motivos para ser crueles. No necesitan demostrar su fuerza. Un samurai es cortés incluso con sus enemigos. Sin esta muestra directa de respeto no somos mejores que los animales.
Un samurai recibe respeto no sólo por su fiereza en la batalla, sino también por su manera de tratar a los demás.
5. MEYO. Honor
El auténtico samurai sólo tiene un juez de su propio honor, y es él mismo. Las decisiones que tomas y cómo las llevas a cabo son un reflejo de quien eres en realidad.
6. MAKOTO. Sinceridad Absoluta
Cuando un samurai dice que hará algo, es como si ya estuviera hecho. Nada en esta tierra lo detendrá en la realización de lo que ha dicho que hará.
No ha de dar su palabra. No ha de prometer. El simple hecho de hablar ha puesto en movimiento el acto de hacer.
7. CHUGO. Deber y Lealtad
Para el samurai, haber hecho o dicho algo, significa que ese algo le pertenece. Es responsable de ello y de todas las consecuencias que le sigan.
Un samurai es intensamente leal a aquellos bajo su cuidado. Para aquellos de los que es responsable, permanece fieramente fiel.
Las palabras de un hombre son como sus huellas; puedes seguirlas donde quiera que él vaya.
Cuidado con el camino que sigues.”
Meterme en la cama cuando la catedral todavía está iluminada, taparme hasta la nariz y sentir el fresquito en mi cara. Mirar las estrellas, acurrucarme, dejar los calcetines puestos durante un rato, oler las sábanas recién lavadas, bostezar, abrazar, soñar despierta. Hacer un repaso de mi día, cerrar los ojos, pasear el pie entre las sábanas, volver a acurrucarme, no pensar en nada, soñar.