Liniers y cuando menos te lo esperas
February 27th, 2008
Sin diez minutos para un café.
Ni para una silla.
Y acabar la jornada con un acústico de ese genio que es Cohen al más puro estilo Buckley con una sonrisa (que es la única parte de mi cuerpo que conserva algo de movilidad).
levantarme de la cama
comprar algo de comida
y ordenar por fin mi vida
y después pensé mejor que no
y actualicé el blog.
y así.
(Diminuta)
Mi asiento crece y crece y crece, hasta que mis pies no tocan el suelo, ni de puntillas. Y yo me hago más y más y más pequeña, y mis músculos se agarrotan, y no sé ni puedo ni quiero moverme. Y un foco enorme se mueve tan despacio que pasa inadvertido para el resto hasta plantarse en mi cabeza. Y ya no hay resto. Y la sala de butacas se convierte en el escaparate de ese bosque con pies de tarima, y yo vuelvo a tener ocho años mientras subo tres escalones con espirales en la tripa, y el suelo se vuelve espiral, y el aire se llena de colores, de sonidos, de manos. Y yo miro. Sólo miro. Y toco el suelo, y recupero mi tamaño, mi movilidad, mi sombra.
Lo de cada diecisiete de febrero.
Aunque éste ¡ay! que están más cerca los treinta que los veinte.
Me tiene un poco traumatizada eso de hacerme mayor, que no sumar años, cosa que me encanta. Las matemáticas siempre fueron mis preferidas.
Desde que yo recuerdo he inventado teorías y juegos numéricos con o sin lógica ni fundamento (de esos que no se pueden contar porque me tomarían por chalada, como me aconsejó la segunda persona a la que le conté alguno de ellos) (la primera estaba igual de mal que yo) y como todo hijo de vecina tengo mis números preferidos, pero éste como que no lo acabo de ver.
Qué-número-TAN-feo.
Y digo yo ¿tendrá oculto un lado derrochador de simpatía, ingenio y buenas conversaciones?
Crucemos los dedos, quedan 366 días para comprobarlo.
Por lo pronto voy a pintarme una púa debajo de la uña y a subirme a un escalón para salir bien alta y bien guapa en la foto.
Venga, y le daremos una oportunidad al 26.
Pero por ser hoy.
Con la que está cayendo
y ni siquiera estoy segura
de si debería decir:
«Fíjate cuántas decepciones últimamente»
o más bien:
«Fíjate qué de cosas extrañas, posiblemente maravillosas,
me pasan últimamente».
Subir la persiana. Asomarme a la ventana. Ponerme una mascarilla verde. Lavar a mano. Crear una lista On-The-Go. Crear otra. Cortarme las uñas. Volver a asomarme a la ventana. Llevarme mi manta al sofá. Hacer zapping (dos veces). Escribir un email para dejarlo en borradores. Leer un capítulo / una página / un párrafo de Saramago. Abr… cerrar la caja de pandora. Suspirar. Envolverme en la manta. Cerrar los ojos.
40 minutos de espera
+ 25 minutos de andada
no significa
“en seguida lo tienes ahí”.
Mañana me disculpo con las madres del gremio taxidermista
que aún me dura la leche agria.
¿Quién le da las hostias a los curas?
y se cayó.
al flan de huevo
al chocolate negro
al solitario spider