B
October 31st, 2008B con-sonante
con-descendiente
analgésico con-sentido.
B de cuatro manos y un millón de dedos.
B de Bárbaros.
B de Bravo.
B con-sonante
con-descendiente
analgésico con-sentido.
B de cuatro manos y un millón de dedos.
B de Bárbaros.
B de Bravo.
Aúlla la luna
-ajena la manada-
el lobo
mudo en su propia cinta.
Cuatro chicos de Brooklyn y Filadelfia que tocan cada semana en un local llamado Pianos se dan a conocer al mundo por medio de internet.
Y un día me los encuentro yo, precisamente yo, que no me gustan ni los chicos, ni Brooklyn, ni Filadelfia, ni los locales de música en directo, ni los pianos, ni-eso-de-las-redes-sociales.
Un horror. Una tortura. Una tortura horrorífica. Una torturrífica.
Pero como estamos a viernes, no un viernes cualquiera, un viernes periférico, y como me he levantado de buen humor, y como he soñado cosas guais, y como el fin de semana viene repleto de música, …
Venga, va, tú también, clap your hands and say yeah!
Con todos ustedes, el señor Cara de palo.
Como te digo una co te digo la o.
Alguien tenía que decirlo.
levantarme del sofá
comprar algo de comida
y ordenar por fin mi vida
y después pensé mejor que no
y actualicé el blog.
y así.

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Correr escaleras abajo con la pierna renqueante, porque se hace tarde, porque es la hora en que se le hace tarde a todo el mundo en este edificio, porque el ascensor ha parado a vomitar aturdido de tanta subida y tanta bajada, igual que esa chica que vomita de cara a la pared justo antes de correr escaleras arriba con el equilibrio renqueante y los ojos cuasi cerrados, mientras su acompañante se aleja atrapando en su objetivo uno a uno cada paso abierto de sus pies, para no volver a perderse, para reconocer el camino cuando vuelva, cuando vea las huellas en el cemento, las suyas y las del camión de reparto, que esta mañana no ha venido porque han vuelto a asfaltar y a faltar al desequilibrio de todas esas madres que se aceleran y desaceleran la circulación, y las calzadas, y las rotondas, y las calles se congestionan en hora punta, de la misma forma que a punta de jeringuillazo se descongestionan los bronquios, y las branquias necesitadas de oxígeno embotellado, y los miedos a las gripes tardías, y a las arrugas tempranas de prioridades témpanas que golpean los tímpanos de algunos pobres como acordes recién sacados de la misma fábrica.

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no sé si somos pocos
pero yo os espero a todos
de todos modos.
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Responde a unas órdenes que se presuponen, que nunca han sido escritas ni escapado de ninguna boca. Al menos que recuerde. Aunque olvida rápido. Ni siquiera sabe cuándo empezó a seguir órdenes. Si antes acataba las propias, si alguna vez se autoimpuso alguna, si se autoimpuso las de otro, si fue el otro quien lo impuso, si fue un cambio propio, o si hubo tal cambio.
Vive de mala gana. El miedo lo camufla tras gruñidos, posturas estáticas, y respondiendo a unas órdenes que se presuponen, que nunca han sido escritas ni escapado de ninguna boca. Al menos que recuerde.