(Auto)pista
April 30th, 2009
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Soy un cuento sin contar
una princesa sin guisante
un dragón sin castillo
un caballo sin caballero
una bruja sin manzana
un espejo sin reflejo
un gato sin cascabel
(sueño que sueño, y me despierto).
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Como cada ciclo: cinco cientos contados,
cual caótico cajón carmesí cargado con (re)cuerdos cuerdos capaces de contar calladamente, cantando, circunstancias caóticas carcajeantes.
Casi comprometidos caen con cuidado, candentes, como candados crepusculares.
Como cada ciclo convite, confirmado: celebraremos calurosamente cómo cambiamos con corazones contentos, caretas coloreadas, cassettes cantarines, cuencos colmados con chococrispies (cientos), caramelos, castañas caramelizadas y croquetas crujientes.
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En fase ciclopédica el agua va de la nada al todo.
(Se) escabulle, embarra, emborrona, transmuta, desorienta, une con extraños, muda, relaja, respira, despista, espanta, tensa, resiste, alarga, amplía, arrastra, retuerce, contrae, resopla, convulsiona, riza, desriza, surca, vigila, apunta, y entonces, de un salto, vuelve al todo de la nada.
Ciclos ciclopédicos (des)aguados encarnados en días de 24 horas.
Triple (cuasi cuádruple) barrido ciclopédico por vía intravenosa en menos de lo que dura una estación.
Sotabarbas antimicrobianas de especialistas (en)ciclopédicos con enzimas sin diëresis encima de (con)sonantes (con)valecientes (con)descendientes de paseos ciclopédicos de ida y vuelta y vuelta a-ir y res-pirar, y emborronar, y contraer, y resoplar, y escabullir, y surcar, y resistir, y apuntar, y saltar de la nada.
Al todo.
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Trasnochar
olvidar
planear
siestear
soñar
pluriemplear
aislar
doblar
cantar
comprar
buscar
viajar.
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Las tardecitas de Buenos Aires tienen ese qué sé yo, ¿viste?
salís de tu casa, por Arenales
lo de siempre (en la calle y en vos)
cuando, de repente, de atrás de un árbol
me aparezco yo.
Mezcla rara de penúltimo linyera y de primer polizón en el viaje a Venus:
medio melón en la cabeza
las rayas de la camisa pintadas en la piel
dos medias suelas clavadas en los pies
y una banderita de taxi libre levantada en cada mano.
¡Te reís! Pero sólo vos me ves
porque los maniquíes me guiñan
los semáforos me dan tres luces celestes
y las naranjas del frutero de la esquina me tiran azahares.
¡Vení!, que así
medio volando y medio bailando
me saco el melón para saludarte
te regalo una banderita, y te digo…
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Balada para un loco (Astor Piazzolla y Roberto Goyeneche).
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uno empieza a dar más importancia
al tiempo que hace
que al tiempo que pasa.
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